Mañana cumplo 41 y yo tan tranquilo.
Mañana cumplo treinta y once, como dijo Rorrito. La temida edad de cualquier chico temido. Una edad que muchos prefieren evitar decir, cumplen dos años 40 o tal vez 42. En mi caso no hay nada que temer. Aunque para muchos representa llegar a la edad de las ilusiones, que desean explorar nuevas alternativas, que quisieran que les soplen en la nuca, que añoran ser masca almohadas, que después de tantos años de ser Don Juan ahora quieren ser Juana la Loca para mi no representa conflicto alguno. En las épocas que no estaba tan mal visto ser homofóbico o cuando menos no había tanta sensibilidad y uno podía hacer bullyng sanamente el 41 era bastante socorrido para hacer bromas en torno a aquellos cuya sexualidad parecía indefinida o cuando menos flexible. Como todo mexicano sabe la fama homosexual del número 41 nada tiene que ver con la numerología mística de otras épocas, mucho menos con los cuadros mágicos. Sino a la célebre historia porfiriana en la que en una redada policiaca ...