Antes el poder adquisitivo permitía encender automóviles.
Ya le habían revisado que hubiera chispa, compresión y mezcla, pero el pequeño auto importado deportivo no encendía. El compadre Juan lo había comprado a buen precio precisamente porque no podían echarlo andar, pero habían pasado los días y no funcionaba. Juan tenía conocimientos de mecánica, en el amplio terreno de su casa tenía la herramienta necesaria que usaba para arreglar sus otros carros, el carro de la dependencia de su trabajo, los de sus familiares y amigos y alguno que otro por negocio. Pero este carrito no cooperaba. Muchos amigos que iban a visitarlo para tomarse algunas cervezas, con ciertos conocimientos de mecánica le decían: ¿Juan ya revisaste esto? ¡Desde cuando! ¿Te fijate en aquello? ¡Fue lo primero que hice! Molesto seguía, en las tardes cuando volvía del trabajo, tratando de prender su carrito mientras que los amigos pensaban cual podría ser la falla mientras bebían cerveza. Después de varios días una tarde Juan les dijo a sus amigos que lo veían cerveza ...