Pasión por medir la velocidad
Era mi primera vez bajando la Rumorosa por el lado gringo en bicicleta. Pero fue por las viejas vías del ferrocarril en bicicleta de montaña. La primera vez que salía con un grupo de ciclistas en mi edad adulta. Me dijeron que sería fácil, que por el camino cabía un carro, que todo era de bajada. Les faltó decirme que cabía un carro pero de ferrocarril sobre las vías, pero para una bicicleta era el angosto espacio entre la punta de los durmientes y los barrancos. Y la bajada no eran tan bajada, ya que debía de pedalear. Para rematar José Mentirillas, quien nos invitó a ese paseo, llegando a las faldas de la Rumorosa perdió la ruta y sin decirnos que estaba perdido nos llevó por un lecho seco de Río, que no tenía agua pero si mucha arena. Cuando por fin pude subirme al pavimento para llegar a Ocotillo, iba ya muy cansado y hasta atrás del grupo. Fue entonces cuando muy a lo lejos vi que uno de mis compañeros ciclistas venía de regreso para saber como estaba. Lo ví a lo lejos, apen...