Querido hijo, solo te cargué un momento.
Querido hijo, solo te cargué un momento. Con tanto miedo y Tanto dolor que no pude verte bien. Debo confesarte que si tu tío Dany no hubiera estado ahí apoyandome y aconsejamdome no te hubiera visto. Dany me hizo reflexionar que si no me hubiera despedido de ti nunca me lo hubiera perdonado. Nunca me ha gustado ver a los muertos en los velorios. Desde que tu bisabuelo Anselmo murió cuando yo era niño odio a la gente que los ve con morbo. Cuando vi a las enfermeras acercándome tu cuerpecito envuelto en tu mortaja azul sentí que todo se me derrumbaba y confieso, no pude contener el llanto. Te descubrieron y yo estaba aterrorizado. Tenía miedo de verte deforme o lastimado. Fue un alivio y un gran dolor ver tu cuerpito bien formado. Ibas a ser un niño muy lindo. Lloramos Dany y yo. Así no era como quería cargarte. Pero gracias a Dios tuve la oportunidad de hacerlo. Tu mamá está bien. Todavía ...